“Me quiere… un día sí, tres no. ¿Y si soy yo la loca?”
- psidarialys
- 1 ene
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Actualizado: 1 ene
Hay días que jura que te ama.
Y otros en los que ni siquiera contesta tu mensaje.
Te mira con dulzura, pero luego desaparece durante horas… o días.
Y tú te preguntas si estás exagerando, si eres muy intensa, si tu ansiedad está saboteando algo que “podría funcionar”.
Pero no estás loca.
Estás enredada en una relación intermitente que alimenta tus heridas más antiguas.
Y eso, querida, es una de las formas más invisibles de violencia emocional.

El amor intermitente: un caramelo envenenado
Las relaciones inestables funcionan como una ruleta emocional:
A veces toca afecto,
A veces toca silencio,
A veces… nada.
Y eso, para una psique con heridas de apego, es una trampa perfecta. Porque te mantiene esperando la próxima dosis de amor.
Como una adicción.
Como una promesa que nunca llega del todo.
La intermitencia genera obsesión, no amor.
Lo que te mantiene ahí no es cuánto te quiere…
sino lo mucho que tú esperas que por fin te quiera bien.
¿Y si el problema soy yo?
Ese pensamiento te llega a la cabeza con frecuencia, ¿verdad?
“Es que yo también soy muy demandante…”
“A lo mejor él solo necesita espacio y yo lo asfixio…”
“Capaz que si no tuviera tanta ansiedad todo sería diferente…”
Te lo digo desde mi experiencia clínica:
No eres demasiado.
No estás pidiendo demasiado.
Solo estás pidiendo amor claro en un lugar donde reina la confusión.
Y aquí entra algo importante:
Si una relación te activa síntomas de ansiedad constantemente, no es amor.
Si pasas más tiempo dudando de ti que sintiéndote en paz, no es amor.
Si tienes que analizar cada frase para ver si estás “sobreactuando”… eso no es amor, es gaslighting emocional normalizado.
¿Por qué te quedas?
No te digo que salgas corriendo mañana.
Te invito a que empieces por dejar de dudar de tu percepción.
Lo que sientes es real. Tu ansiedad no es el problema, es la alarma.
Empieza por preguntarte:
¿Qué me da esta relación más allá de ansiedad?
¿Cuándo fue la primera vez en mi vida que sentí que amar significaba esperar?
¿Estoy confundiendo intensidad con amor?
Si esto resuena contigo, no estás sola.
Acompaño a mujeres como tú cada día, que dudan de sí mismas porque alguien les ha enseñado a hacerlo.Y juntas trabajamos para recuperar su voz, su intuición y su poder emocional.
Si quieres hablar de tu historia, aquí estamos. Puedes escribirnos o agendar tu primera sesión.
Amar lo que es y sanar desde la raíz.



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