El día que me cansé de mendigar amor…
- psidarialys
- 1 ene
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 1 ene
No fue un día épico.
No hubo música de fondo ni frases motivacionales.
No fue después de una gran traición ni de una despedida dramática.
Fue un día cualquiera.
Uno de esos en los que te descubres cansada.
Cansada de esperar.
Cansada de justificar.
Cansada de adaptarte para no perder a alguien.
Cansada de mendigar amor.
Y ese cansancio —aunque no lo parezca— fue el inicio de todo.

Mendigar amor no siempre se nota
A veces mendigar amor no es rogar.
Es quedarte en silencio para no incomodar.
Es aceptar migajas emocionales porque “algo es mejor que nada”.
Es celebrar mínimos gestos como si fueran grandes pruebas de amor.
Es conformarte con vínculos a medias… porque el abandono completo duele más.
Mendigamos amor cuando nos traicionamos para que no nos dejen.
Y muchas mujeres llegan a terapia creyendo que el problema es que “aman demasiado”.
Pero no.
El problema no es amar mucho.
El problema es amarte poco a ti.
¿Por qué mendigamos?
Porque aprendimos temprano que el amor había que ganárselo.
Que no era algo seguro.
Que podía retirarse.
Que dependía de portarnos bien, de no molestar, de ser suficientes.
Entonces, de adultas, repetimos la escena:
Buscamos personas emocionalmente no disponibles.
Nos esforzamos.
Esperamos.
Aguantamos.
No porque nos guste sufrir, sino porque el inconsciente busca reparar lo que quedó pendiente.
Y aquí va una verdad incómoda:
Nunca vas a sanar una herida siendo rechazada otra vez.
Amar en serio no es egoísmo (aunque te lo hayan dicho)
Amarte en serio es:
Decir no sin culpa.
Irte cuando duele, no cuando ya te rompiste.
Elegir vínculos donde no tengas que demostrar tu valor.
Dejar de luchar por quien no lucha por ti.
Amarte en serio no te vuelve fría.
Te vuelve libre.
Y sí, al principio duele.
Porque soltar el patrón duele más que seguirlo… durante un tiempo.
Pero después llega algo nuevo: paz.
El verdadero cambio no es externo, es interno
El día que dejas de mendigar amor no es porque encontraste a alguien mejor.
Es porque te encontraste a ti.
Porque ya no necesitas que otro te confirme que vales.
Porque empiezas a construir un hogar dentro tuyo.
Porque el vacío deja de ser un abismo… y se vuelve un espacio fértil.
Ese día no te vuelves invencible.
Te vuelves honesta contigo.
Si este texto te remueve, es una buena señal
Tal vez estás justo ahí.
En ese punto donde algo dentro de ti dice:
“Ya no quiero seguir así.”
Si es tu momento, no tienes que hacerlo sola.
Acompaño a personas que están cansadas de repetir, de aguantar, de mendigar…y que están listas para empezar a amarse en serio
Puedes escribirme o agendar una primera sesión.
No para cambiar quién eres,
sino para volver a ti.
Porque cuando dejas de mendigar amor…empieza una historia mucho más verdadera: la tuya.
Amar lo que es y sanar desde la raíz



Comentarios