Manual para obsesionarte con alguien que ni sabe qué quiere
- psidarialys
- 1 ene
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 1 ene
Primero te habla todos los días.
Después desaparece.
Te dice que le encantas, pero no está listo para algo serio.
Te busca... pero no se queda.
Y tú, ahí estás, analizando sus palabras como si fueran señales del universo.
Lo peor no es que no sepa lo que quiere.
Lo peor es que tú sí sabes lo que quieres, pero estás negociándolo para quedarte donde no te eligen.

¿Por qué nos obsesionamos con alguien emocionalmente ambiguo?
Porque una parte de ti aprendió que el amor se conquista, no que se recibe.
Y entonces entras en modo guerra:
Luchas por entenderlo.
Justificas su confusión.
Le pones nombre a su miedo.
Y te pones a ti misma en pausa, esperando que un día despierte y te elija como en tus fantasías.
Pero no es amor.
Es obsesión con la promesa de lo que podría ser.
Lo que en realidad te engancha…
No es él.
Es el conflicto interno que te produce no sentirte suficiente para que alguien se quede contigo sin dudarlo.
Es tu herida la que está enganchada, no tu corazón.
Es tu niña interna gritándole al vacío: "¡Mírame! ¡Elígeme! ¡Dime que valgo la pena!"
Y cuando no obtienes eso, lejos de irte, te obsesionas más.
Porque sientes que si logras que alguien que no sabe lo que quiere te elija…
por fin te vas a sentir valiosa.
Pero ese valor, amor, no se consigue afuera. Se reconstruye dentro.
Pero si no nos reímos, entonces lloremos con dignidad
Vamos allá:
Pasos para obsesionarte con alguien que no está disponible:
Idealízalo.
Ignora todas las señales.
Llámalo “conexión intensa” aunque solo te escribe a las 2am.
Justifica su frialdad con frases como “es que ha sufrido mucho”.
Lucha sola, mientras él dice: “yo no sé lo que quiero”.
Felicidades, ya estás agotada emocionalmente.
¿Y si te dijera que esta obsesión es un síntoma?
Un síntoma de tu falta de conexión contigo.
De cómo has aprendido a enfocarte tanto en el otro que ya no sabes qué necesitas tú.
Y la obsesión no es amor.
Es un mecanismo para evitar el vacío.
Y lo evitamos tan bien que lo llenamos con quien sea… mientras no tengamos que mirarnos.
¿Cómo empezar a salir de ahí?
Reconociendo que no estás enamorada: estás atrapada en un vínculo que te activa.
Dejando de justificar al otro y comenzando a preguntarte:
¿Por qué me cuesta tanto irme de donde no me eligen?
Recuperando tu energía psíquica: la que has volcado en analizar al otro… y que podrías usar para reconstruirte a ti.
Si este post te duele un poquito… es porque te habla de verdad
Y si algo de todo esto resuena contigo, no estás sola.
Trabajo cada día con mujeres que se obsesionan, que se pierden, que esperan…y que también se atreven a reencontrarse con ellas mismas.
Puedes escribirme o agendar una primera sesión.
Sanar esto no es fácil, pero es totalmente posible.
Amar lo que es y sanar desde la raíz



Comentarios