Relaciones · 1 ene 2026 · 2 min de lectura

"Me quiere… un día sí, tres no. ¿Y si soy yo la loca?"

Hay días que jura que te ama. Y otros en los que ni siquiera contesta tu mensaje. Te mira con dulzura, pero luego desaparece durante horas… o días.

Y tú te preguntas si estás exagerando, si eres muy intensa, si tu ansiedad está saboteando algo que "podría funcionar".

Pero no estás loca. Estás enredada en una relación intermitente que alimenta tus heridas más antiguas. Y eso, querida, es una de las formas más invisibles de violencia emocional.

El amor intermitente: un caramelo envenenado

Las relaciones inestables funcionan como una ruleta emocional:

Y eso, para una psique con heridas de apego, es una trampa perfecta. Porque te mantiene esperando la próxima dosis de amor. Como una adicción. Como una promesa que nunca llega del todo.

La intermitencia genera obsesión, no amor. Lo que te mantiene ahí no es cuánto te quiere… sino lo mucho que tú esperas que por fin te quiera bien.

¿Y si el problema soy yo?

Ese pensamiento te llega a la cabeza con frecuencia, ¿verdad?

"Es que yo también soy muy demandante…" "A lo mejor él solo necesita espacio y yo lo asfixio…" "Capaz que si no tuviera tanta ansiedad todo sería diferente…"

Te lo digo desde mi experiencia clínica: no eres demasiado. No estás pidiendo demasiado. Solo estás pidiendo amor claro en un lugar donde reina la confusión.

Y aquí entra algo importante:

¿Por qué te quedas?

No te digo que salgas corriendo mañana. Te invito a que empieces por dejar de dudar de tu percepción.

Lo que sientes es real. Tu ansiedad no es el problema, es la alarma.

Empieza por preguntarte:

Acompaño a mujeres como tú cada día, que dudan de sí mismas porque alguien les ha enseñado a hacerlo. Y juntas trabajamos para recuperar su voz, su intuición y su poder emocional.

Si este texto te ha removido algo

No tienes que entenderlo todo sola. Podemos trabajarlo juntas, sin prisa y sin juicio.

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"Amar lo que es y sanar desde la raíz"

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